
Hayato se ha mudado recientemente del campo a la ciudad y se ha trasladado a un nuevo instituto. Aunque está comenzando una etapa totalmente distinta de su vida, Hayato sigue guardando recuerdos de su amigo de la infancia, Haruki.
Ambos eran muy cercanos cuando eran niños; pasaban los días jugando y disfrutando su infancia. Sin embargo, su amistad se vio interrumpida cuando Haruki se mudó.
Siete años después, Hayato se siente algo confundido al descubrir que una chica de su clase comparte el mismo nombre que su amigo.
El problema, no obstante, es que Hayato siempre creyó que Haruki era un chico. De niños, Haruki tenía un aspecto algo masculino, por lo que él nunca cuestionó esa suposición.
Ahora, tras siete años, la persona que tiene delante parece totalmente distinta. Haruki es conocida en la escuela por su belleza y su personalidad aparentemente elegante.
Al principio, Hayato no logra atar cabos; Haruki, en cambio, lo reconoce mucho más rápido.
Con el tiempo, su comportamiento familiar la delata, y Hayato finalmente se da cuenta de que la hermosa chica de su nueva clase es su mejor amigo —o mejor dicho, su mejor amiga— de la infancia.
Una vez que retoman el contacto, resulta evidente que los años de separación no han borrado por completo su amistad.
Haruki incluso lleva a Hayato a su casa, donde pasan el rato jugando a videojuegos. Por un momento, los años que los separaron parecen casi irrelevantes.
A pesar de la drástica transformación de Haruki, su relación con Hayato le permite dejar de lado esa imagen impecable y comportarse de manera mucho más natural, tal como era antes.
Dado que Haruki es admirada por los demás estudiantes, le resulta difícil interactuar con la gente con naturalidad sin llamar la atención ni provocar malentendidos.
Algo tan sencillo como almorzar con un amigo se ha vuelto inesperadamente complicado para ella.
Hayato reacciona de la forma más natural posible: prometiendo almorzar con ella siempre que pueda.
(転校先の清楚可憐な美少女が, 昔男子と思って一緒に遊んだ幼馴染だった件)


