
Desde hace varios años ya, Suzume ha vivido y trabajado como mucama en Londres, y después de mucho tiempo, ha recibido permiso para visitar a su familia en Japón.
Pero al llegar, algo le dice que debe llamar a casa, su patrón está bien, pero le informa que mientras intentaban construir una alberca en un piso superior todo se colapsó y ahora deben reconstruir la casa.
Suzume está sorprendida, pero lo queda mucho más cuando le piden que pase el siguiente año en Japón, mientras todo vuelve a la normalidad.
A partir de ese momento, la chica intenta adaptarse a vivir en un pequeño apartamento, al tiempo que usa su confiable guía de turistas para redescubrir los sabores de su tierra natal.
Sin dejar de lado su uniforme, se le ve caminar por las calles en busca de deliciosos bocados, así prueba la versión “salvaje” del taiyaki, mucho más deliciosa por su preparación individual.
Y junto a su abuela, pasa un día de compras, donde conoce el takoyaki, con su rico relleno de pulpo. Y además prueba el flammkuchen con su extrañada vecina.
Los días pasan, y por lo pronto, Suzume no tiene tiempo de aburrirse, la temporada de floración de los cerezos está en su punto, y de acuerdo con su guía, es momento de probar el dulce y pegajoso dango, que puede ser un reto a la hora de comer.
(メイドさんは食べるだけ)

