
Miya es la hija ilegítima de una familia prominente. Ha llevado una vida humilde pero feliz junto a su madre, pero todo cambia cuando esta fallece.
Su abuela decide que lo mejor es que la familia Kounokura se haga cargo de ella. Sabiendo que es hija de la amante de su padre, Miya asume que la esposa de este, Teru, y sus hijas, Marika y Arisa, deben sentir resentimiento hacia ella.
Miya llega preparada para soportar cualquier castigo que le tengan reservado. Sin embargo, su primer encuentro con la familia revela de inmediato cuán equivocadas estaban sus expectativas.
Lejos de insultarla o rechazarla, Marika y Arisa cuidan con entusiasmo de su nueva hermana menor. La bañan y la visten con ropa bonita, dejando a Miya completamente desconcertada.
Ella sigue esperando que comience la crueldad, pero cada situación aparentemente amenazadora se transforma, de algún modo, en otro gesto de amabilidad.
Se hace tarde y la nueva habitación de Miya se convierte en la prioridad. En lugar de enviarla a un lugar apartado, la familia decide vaciar el despacho de su padre y convertirlo en un dormitorio adecuado para ella.
Miya sigue desconfiando. Incluso cuando las hermanas le llevan ropa de cama y algo de comer, le cuesta entender por qué alguien la trataría con tanta amabilidad.
Entonces hace su aparición Teru, la imponente matriarca de la familia. Su actitud severa pone a Miya aún más nerviosa al principio —incluso Marika y Arisa parecen asustadas cuando aparece su madre—, pero, una vez más, las apariencias engañan.
Miya intenta llamar a Teru «Madre», pero esta la detiene. Teru le explica que Miya ya tuvo una madre que la crió, y que no hay necesidad de borrar o reemplazar esa relación.
En su lugar, Teru le ofrece a Miya una alternativa inesperada: puede llamarla «Mammy».
(いびってこない義母と義姉)




