
En este mundo, el Rey de los Demonios ha decidido tomar el control de todo, y no duda en desplegar su ejército y comenzar a conquistar territorios.
Tal es su poder, que otras razas deciden no intervenir, temiendo que también queden en su conquista.
La justa parece estar decidida, al menos hasta que el Rey de los Demonios, Ahriman, recibe a su hija Doux en este mundo.
Las prioridades de Ahriman van cambiando, a tal grado que después de unos años manda llamar a Jahi, quien detiene su incursión en un territorio para atender al Rey.
Jahi es una de sus más leales generales, un demonio en toda la extensión de la palabra. Intimidante y en ocasiones bastante cruel.
En la presencia de ella, Ahriman le dice que deberán detener sus operaciones, ya que Doux no parece ser un demonio como los otros.
El Rey le comenta a Jahi que Doux no duda en ayudar a otros, que incluso a los esclavos les ofrece alimentos y hasta los cura cuando están lastimados.
Jahi no lo puede entender, a su edad ya debería pensar en torturar a otros, por lo que está lista para enseñarle a Doux todo lo que requiere para ser un verdadero demonio.
Para comenzar, Jahi lleva a Doux a un pueblo cercano, donde le enseñará a robar a los humanos. En el camino, se topan con dos demonios, y cuando intentan atacarlos, Doux piensa que están jugando.
En el pueblo, Doux se acerca a una anciana en silla de ruedas, y leyendo desde un mensaje que le dio Jahi, le dice que llegó para robarle.
Cuando la pequeña escucha la historia de la señora, la niña simplemente usa su poder para curarla y permitirle caminar nuevamente. Agradecida, la anciana le regala unas papas al horno y se hacen amigas.
Al parecer, la educación demoniaca de Doux será más complicada de lo imaginado.
(魔王の娘は優しすぎる!!)


