Final Fantasy es una de las franquicias que introdujo el RPG en los corazones de una gran cantidad de videojugadores, los títulos han llegado al estatus de leyenda y el juego favorito de muchas personas pertenece a esta saga o por lo menos alguno de ellos está entre sus preferidos.

Generalmente estos juegos aparecen con bastantes años de separación y Final Fantasy XIII no es la excepción. Su desarrollo comenzó en el 2003 si consideramos que fue hace siete años nos imaginamos que el producto final será maravilloso, mucho más cuando se trata de un título tan esperado, vamos a revisar si es así.

En cualquier juego de este tipo la historia es un elemento fundamental; desafortunadamente, la de Final Fantasy XIII tarda demasiado en desarrollarse y para cuando la situación comienza a ser más interesante es probable que hayas abandonado tu aventura; en sí la trama no es mala, pero existen varios factores que hacen imposible disfrutarla de la forma adecuada.

Esta vez el universo de Final Fantasy está habitado por seres mecánicos llamados fal’Cie, cada uno tiene un cristal en su interior y a su vez puede marcar a otras criaturas y convertirlas en l’Cie; estos últimos tienen un propósito denominado Focus, que si logran completar los convierten en un gran cristal y ganan la vida eterna (o por lo menos eso cuentan las leyendas). Por otro lado, si no consiguen su objetivo pierden su voluntad y se transforman en una especie de zombies.

1,300 años antes del comienzo de la historia del juego, pelearon dos grupos de fal’Cie. Después de esta guerra uno de los grupos fue desterrado del antiguo poblado conocido como Coccoon, a un lugar llamado Pulse, y ahora todos los habitantes de Coccoon temen que los desterrados regresen para cobrar venganza, por lo tanto, también tienen miedo de los l’Cie y se les considera enemigos.

Si bien estos aspectos de la historia suenan interesantes, la trama muchas veces se torna confusa y la forma en que se cuentan los hechos resulta lenta, esto se debe en gran medida a que no existe un verdadero protagonista, y generalmente cambias de un pequeño grupo de personajes a otro después de pocos minutos; esto podría agregar frescura al juego, pero en varias ocasiones sólo impide desarrollar empatía con los personajes y provoca que la historia se fracture y te haga perder el interés.

Realmente no es divertido que después de una pelea o simplemente al activar una palanca cambies de personaje; la continuidad del juego se pierde e incluso cuando adquieres un nuevo poder que estás ansioso por estrenar, te obligan a usar otro personaje y a utilizar alguno que todavía no está bien desarrollado.

La mayoría de los personajes son sumamente antipáticos. Mientras que la apariencia de Vanille es la de una niña linda, su falta de neuronas funcionales te desesperará a los pocos minutos; Hope es incapaz de aceptar sus pérdidas y probablemente desees abandonarlo dentro del estómago de algún monstruo.

Lightning, que prometía ser grandiosa, carece de suficiente carisma para mantenerte interesado en la historia y no se debe a su fría forma de ver las cosas, vamos, hay personajes rudos e incluso malvados que puedes llegar a adorar en otros juegos, en Final Fantasy XIII existen algunos así pero su papel no es protagónico o llegan demasiado tarde a la fiesta (sí, estoy hablando de la hermosa Fang).

El sistema de combate es algo nuevo y quizá sea uno de los mejores atributos del título; a diferencia de entregas anteriores, aquí deberás decidir mucho más rápido, ya que los enemigos no esperan para tomar su turno.

Se emplea un sistema en el que una gran barra dividida en varias secciones se va llenando conforme transcurre la batalla; mientras algunos ataques sólo ocupan una de estas secciones, otros hechizos más fuertes o invocar a algún Eidolon (Summon, Guardian Force, Aeon o como prefieras llamarles) cuesta un número mayor de secciones, lo que agrega un poco de estrategia y velocidad al juego, mucho más si tomas en cuenta que sólo puedes controlar a un personaje, en vez de a todo el grupo.

Los personajes no tienen niveles que incrementar, en vez de eso se implementa un sistema en el que se gastan puntos para avanzar por un árbol de habilidades; desafortunadamente, tienes pocas opciones para escoger cuáles habilidades adquirir, así que generalmente tomarás un camino preestablecido donde tomarás sólo un par de pequeñas e insignificantes decisiones, algunas de ellas son tan necesarias que obviamente las aprovecharás, como agregar la capacidad para que tu personaje equipe un segundo accesorio.

El aspecto gráfico del juego es simplemente grandioso, tiene algunas de las mejores gráficas de esta generación, tanto en cada segundo del juego como en esos característicos videos que provocan que cualquiera que los vea sólo tenga la opción de aceptar la maravilla que deleita sus ojos.

Final Fantasy XIII sucumbe gravemente ante el peso del nombre de la franquicia, al entregar una experiencia sumamente común; personajes antipáticos, una historia que se cuenta demasiado lento y una historia tan linear que lo hace repetitivo, no se compensan con las hermosas gráficas. Final Fantasy XIII romperá el corazón de muchos fanáticos de la saga y otros seguidores probablemente caigan en la negación; la realidad es que no es un buen juego, está ligeramente arriba de mediocre, algo que en un Final Fantasy resulta intolerable. Fuente: Reich Schutze

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